LOS VINOS DE LAS ESTRELLAS

Llamamos "Vinos de las Estrellas" a aquellos que, procedentes de agricultura biológica y elaboración natural, utilizan el Calendario Lunar para orientar la fijación natural de aromas y sabores en uvas y vinos, en concordancia a las cualidades sensoriales de los Cuatro Elementos: Aire, Agua, Fuego y Tierra.

  Los Vinos AIRE  

Son de colores y tonalidades suaves y armoniosas, muestran en nariz cualidades delicadas y sutiles, que en boca se hacen frescas y ligeras.

  Los Vinos AGUA  

Son de colores y tonalidades equilibradas. Tienen aromas primarios silvestres de flores y frutillas, son cálidos y sobre todo, muy suaves en boca.

  Los Vinos FUEGO  

Integran la energía del Sol, sus colores son vivos. Los sabores intensos, van desde una cierta tanicidad a un retrogusto golosamente afrutado. Sus aromas trasmiten concentración.

  Los Vinos TIERRA  

Son estructurados y sólidos, de colores térreos, aromas terciarios de madurez y sus sabores trasmiten seguridad y equilibrada contundencia.

Luna y agricultura

Los ciclos de la Luna con sus fases y movimientos, así como las posiciones de los planetas y estrellas, forman en su conjunto un sistema cíclico en el que se produce un perfecto ajuste con los procesos vitales en los vegetales (viñedo) y de actividad en las distintas fases de elaboración de los vinos.

Nadie sería capaz de negar la influencia o relación de la Luna en las mareas, los ciclos de fertilidad en las especies animales, los partos, la caza, la pesca… pero también, en la poda de la vid, en las fermentaciones o clarificaciones del vino.

Tradicionalmente se han utilizado las referencias del cosmos para configurar sus calendarios de trabajos, y ajustar estos a los mejores momentos de intervención. Ha sido mucho más recientemente que la agricultura industrial y la enología, reducida a la química, han desdeñado estos principios.

Desde hace años, trabajos experimentales demuestran la vinculación de los ritmos y ciclos de los astros con los procesos vitales. La viña inscribe su ciclo de la brotación, floración, maduración… ajustando fases, periodos y posiciones precisas del Sol, la Luna y las estrellas en el cosmos. De igual manera en la bodega, la elaboración de vinos y su evolución posterior, no es indiferente al momento cósmico, si no que se ve estrechamente vinculado e influido.

Como viñadores elegimos los momentos acordados a los ritmos, para orientar nuestro trabajo, en primer lugar a evitar toda trasgresión que abonos químicos o aditivos de bodega producen de desnaturalización, y en segundo lugar, como una fórmula de búsqueda de una tipicidad esencial y propia que corresponde a su origen y no a la tecnología.

Nuestro objetivo es incluir la diferente "calidad" de los días y sus manifestaciones en los procesos vitales en la viña y el vino. De forma que hagamos que el conocido concepto "terruño" abarque la dimensión cósmica junto a la tierra, el clima, la variedad, la forma de trabajo, etc.

    Vinos de los 4 Elementos   

Astronomía y vino

Con el fin de explicar las bases de nuestro trabajo haciéndolo comprensible y evitando toda idea de esoterismo o de situarlo fuera de la realidad; señalamos que está basado en los conceptos y principios de la Astronomía y los ciclos y ritmos que la determinan.

La Física y la Astrobiología han tenido una grandísima evolución los últimos años, que cuesta comprender generalizadamente, pero que debiera abrir la luz de la curiosidad que ilumina el conocimiento. Para alguien tratar de unir Astronomía y vino le suene extraño en un principio, le pedimos que nos lea, si es posible que nos visite y cate los vinos, quizas podamos contribuir a ampliar su visión. Estaremos encantados.

Con las explicaciones siguientes proponemos otra forma de aproximación a las tangibles sensaciones de color, aroma, sabor y textura en los vinos, su origen y cómo se fijan. Y a la forma en que "el tiempo" o mejor dicho, su transcurso, actúa en el vino y se inscribe en su carácter.

Cielo Geocéntrico

Tratar de entender los ciclos y ritmos del Sol, la Luna y los planetas del cosmos cercano, se nos hace difícil al intentar conciliar lo que vemos (girar todos estos astros a nuestro alrededor con la esfera de estrellas como fondo) respecto a la explicación astronómica aprendida, de Sol como centro.

Para hacerlo fácil, entendamos que en nuestra galaxia, la Vía Láctea, el Sol, que es una estrella más, junto a la que viajan planetas como la Tierra, Mercurio, Venus.... Es solo el centro de nuestro pequeño sistema. Y estando seguros por tanto, que ni el Sol, ni la Tierra, son el centro real, interpretemos lo que vemos mirando al cielo desde una "visión geocéntrica". Geo es decir Tierra, como centro, puesto que todo lo demas es exterior y somos los percibidores de estos efectos. Vamos a repasarlo.

El Sol es directamente responsable de la vida y sus grandes ciclos, en concreto en la viña los vinculados a las estaciones, desde la brotación hasta el agostamiento.

Los ritmos del Sol en la Tierra son dos: el diario de día y noche, motivado por la rotación terrestre y el anual, debido a su traslación aparente alrededor nuestro, en la orbita  llamada eclíptica, que dura 365 días y que determina las estaciones.

La Luna y sus ciclos más cortos, es la gran propiciadora del funcionamiento diario de los procesos vitales. Estudiémoslos sucintamente.

Sin duda el ciclo de las fases lunares o la luz que vemos de la Luna, es el más observado y a veces, creemos que es el único, sin embargo explicaremos otros que puedenser tanto o mas importantes.

La Luna que recibe su luz del Sol, nos circunvala y según su posición relativa respecto a él desde donde la observamos,apreciamos su iluminación es más o menos completa determinando el ritmo sinódico de Luna Creciente y Menguante, Llena y Nueva. Para alcanzar de nuevo a la misma fase de partida, la Luna precisa de 29,5 días aproximadamente.

Otro ritmo llamado trópico, diferente al anterior y que percibimos por la diferente altura respecto al horizonte, de la Luna observada a la misma hora dos noches consecutivas; se debe a la inclinacion de la órbita de la Luna respecto al plano del ecuador terrestre, cortandolo por dos veces; la Luna que tarda 27,3 días en dar la vuelta, pasa 14 días desde el lunisticio sur al norte ascendiendo; en ese tiempo nosotros percibimos como el arco que describe la Luna es más alto cada noche; y otros 14 días del lunisticio norte al sur, en el que el arco va descendiendo.

En el tercer ritmo, que llamamos sideral, hacemos intervenir a las estrellas. Esos puntos luminosos que parpadean y se situan en de esa esfera lejana y aparentemente estática que forma el globo cósmico. Especialmente aquellas ante las que con "visión geocéntrica" observamos que estan por detras de por donde pasan el Sol, la Luna y los planetas, que al moverse, sobre ese el fondo fijo, percibimos su movimiento y convertimos en "tiempo".

Las estrellas las agrupamos en Constelaciones. Las de esa zona de tránsito son 12, las llamamos del Zodíaco: Piscis, Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio y Acuario. El ritmo sideral corresponde al tránsito de la Luna ante estas constelaciones zodiacales, tarda en completarse 27,3 días. Dada la distinta amplitud de sección de arco de cada constelación, el tiempo que la Luna permanece ante cada una de ellas varía de 1 a 3 días como media. En ese periodo la Luna hace que los efectos de esa constalación rijan predominantemente los procesos vitales.

No confundir Constelaciones con Signos, las primeras son grupos de estrellas, los segundos son doce segmentos iguales de arco que las representan, de las que los Astrologos derivan arquetipos aplicados al carácter humano.


Otros ritmos lunares a considerar tienen que ver por ejemplo con la proximidad "perigeo" o alejamiento "apogeo" de la Luna a la Tierra debido a la órbita elíptica que esta recorre. O el que determinan los planos de órbitas de la Luna y de la eclíptica del Sol, que tienen distinta inclinación y que se cruzan en una línea de nodos, una vez cuando la Luna asciene y otra cuando desciende (véase el gráfico que hemos insertado en el ritmo trópico). Estos ritmos alteran puntualmente los efectos de los otros ritmos descritos y por tanto, los llamamos perturbaciones lunares.

Los Cuatro Elementos

Con el propósito de poder explicar la unicidad natural de nuestro planeta, incluídos todos los seres vivos que lo habitamos, los pensadores de la Grecia Clásica desarrollaron el concepto de "Los Cuatro Elementos", formardores y vitales de todo cuanto existe: Aire, Agua, Fuego y Tierra.

Los Cuatro Elementos son conceptos arquetípicos en los que se incluyen desde cualidades del ser físico, pasando por elementos de la consciencia, hasta formas de entender y explicar el mundo. En ningún caso se trata solamente de meras percepciones físicas: aire, agua, frío, calor...

Aire, Agua, Fuego y Tierra son una explicación global y cualitativa, por ello integradora qe afortunadamente se ha conservado de manera generalizada en la base cultural humana, y que podemos recuperar, con el objetivo de ampliar la integridad del concepto "vino" y mejorar los procesos de cultivo y elaboración, o la misma cata haciendolos mas sostenibles y naturales.

AIRE

 Impalpable, su fluidez es horizontal al no ser alterado por la gravedad. Este efecto le otorga la capacidad de la sutileza.

AGUA

Su capacidad para pasar de un estado a otro la hace imprescindible como "contenedor" de la vida. Su cualidad es el equilibrio.

FUEGO

Se manifiesta en la destrucción de lo viejo y gastado para facilitar la renovación. Su capacidad es la mutación.

TIERRA

Da forma y modela el esqueleto sobre el que se expande la vida. Su cualidad es estructural.

La vinculación entre la Tierra y las estrellas se ejercita basicamente a traves de las 12 Constelaciones Zodiacales que se situan en el anillo o banda delante de la cual transitan los astros mobiles que apreciamos circunvalar la Tierra, que por orden de proximidad son: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Jupiter, Sturno....

Cada una de estas Constelaciones o grupo de estrellas ejerce el caracter de uno de los elementos. La Luna en su transito por delante de este anillo estimula y hace predominar el efecto de la constelación que tiene por détras, sobre el resto (veasé la grafica del ritmo sideral de la Luna). Este carácter otorga la "calidad" al día y lo hace Aire, Agua, Fuego o Tierra. En el cuadro del  la sección siguiente se señalan las Constelaciones y su elemento correspondiente.

Los efectos de estas cualidades, se manifiestan en todos los procesos vitales desde la actividad biológica de los suelos y sus caracteristicas físicas, hasta el metabolismo y fisiologia de los organos de las plantas, a los procesos naturales de elaboración y transformación, como son la fermentación, decantación, maduración etc.

Los Calendarios Lunares, recogen esta información a traves de los codigos de colores. Su consulta y seguimiento, permite planificar los trabajos agricolas y en bodega.

Ciclos lunares y sus efectos en la viña y el vino

Utilizamos los ritmos descritos anteriormente para programar los mejores días de los distintos trabajos y hacer posible que el metabolismo de la viña sea sosegado, lo cual se traducirá en vigor y capacidad para fijar aromas, sabores y terruño en los frutos, y facilitar los procesos de fermentación, decantación, maduración en los vinos.

A modo de ejemplo, el ritmo sinódico, creciente y menguante, vinculado a la velocidad de los procesos, lo empleamos en la elaboración del compost y en las fermentaciones de mostos, modulando los crecimientos respectivos de sus levaduras.

El ritmo trópico ascendente y descendente nos permite elegir los días de poda, injerto, laboreo o fertilización. También los de decantaciones y estabilización de los vinos. Aprovechamos la fuerza positiva o negativa de la configuración lunar.

Para utilizar el ritmo sideral consideramos las cualidades o impulsos de los cuatro elementos de la naturaleza, regidos por cada una de las constelaciones y de los procesos que desencadenan. Véase como referencia el cuadro siguiente:

Eligiendo los días Aire, Agua, Fuego o Tierra, propiciamos en uvas y vinos la fijación de sus cualidades sensoriales.

Por último, somos vigilantes para detectar los días en que se producen perturbaciones lunares que alteran los ritmos anteriormente descritos provocando distorsiones. En estos días, ya sean completos o parciales, es mejor abstenerse del trabajo en el viñedo y los vinos.

 

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