EL TERRUÑO Y EL VIÑEDO



Estamos al borde de la gran planicie manchega, en una zona donde el paisaje va perdiendo paulatinamente su condición de llanura sin límites (La Mancha), convirtiéndose en un amplio valle flanqueado por terrenos de mayor altitud, cerros de naturaleza cuarcítica que sobresalen de las llanuras sedimentarias.

En este camino hacia el Sur por la Nacional IV, unos kilómetros antes de llegar a Valdepeñas encontramos la finca "El Conuco", con una superficie de 39 hectáreas.

Suelos que proceden de materiales mesozoicos y terciarios de plataforma, de suaves ondulaciones sedimentarias constituidas por margas calcáreas, bajo las que aparece una capa de calizas blanco rosadas muy compactas en determinadas zonas.

Estos suelos de gran drenaje tienen en verano una gran reverberación por sus afloramientos calizos que facilitan una perfecta madurez y precocidad. Como todos buenos terruños viníferos los de "El Conuco" son pobres, y en ellos siempre se nos ofrece como un regalo de la naturaleza el verde de los viñedos en medio de la sequedad ambiental.

Las variedades antiguas son, la blanca Airén y la Tempranillo tinta, aquí llamada Cencibel, que es sin duda una de las mejores variedades españolas y que en estas tierras, si se la vendimia en la madurez, ofrece vinos aromáticos, complejos y aptos para vinos jóvenes o envejecidos en barrica. En 1995 se plantó una viña de Cabernet Sauvignon; y en 2000 se plantaron las viñas de Syrah, cuyos frutos son un extraordinario enriquecimiento de sensaciones mediterráneas a los vinos. Recientemente hemos plantado Garnacha y Verdejo.

Otra finca está en el paraje "El Corcobillo", de 4´5 hectáreas, orientada al norte en terrenos de pendiente, arcillosos y con cantos rodados, llamados "rubiales", con un fuerte color rojo por los óxidos de hierro. Suelos fuertes, que mantienen las más viejas viñas de Tempranillo, con escasas producciones, de uno a dos kilogramos por cepa; viejas cepas de troncos retorcidos con un gran almacén de reservas y uvas de mucho extracto. Estas viñas están plantadas y conducidas en cepa baja en "vaso", con el fin de respetar la magnífica adaptación que consiguieron a este clima seco y riguroso generaciones de agricultores.

Vendimiamos a mano, con selección de uva en campo.

Todas las viñas fueron plantadas en vaso a marco real y han sido subidas a espaldera en el año 2014 y 2015, para facilitar los trabajos y vendimia.

Variedades

Superficies
Tempranillo
19,3 Has.
Syrah
3,5 Has.
Cabernet Sauvignon     
2 Has.
Garnacha
1 Ha.
Viura (Macabeo)
2 Has.
Verdejo
1 Ha.
Airén
0,8 Has.

La Agricultura Biológica o Ecológica

Esencialmente el no uso de abonos químicos, que son solubles, propicia que la viña no haga un consumo de lujo que la induciría a altas producciones pero acarrearía metabolismos acelerados que no elaboran las sustancias que más interés tienen para nosotros: aromas y sabores, produciendo uvas insípidas, incapaces de dar vinos de aromas y sabores naturales.
Criar las viñas con fertilizantes naturales (composts elaborados con parte de nuestros mismos residuos de elaboración y el complemento de estiércoles ovinos) hace que no solo su producción sea equilibrada, sino que además tenga un equilibrio fisiológico esencial para su vigor y rusticidad.
Viñas sanas a las que con sustancias naturales, azufre y poco más, somos capaces de proteger eficazmente, premiándonos por su parte con magníficos frutos.
Estamos en un territorio propicio a buenas maduraciones, capaces de ofrecer tal complejidad de aromas naturales que hagan empalidecer levaduras seleccionadas y aromas foráneos.
Nuestro principal esfuerzo técnico se centra en propiciar esta maduración, equilibrando la de la pulpa con la de la piel o de las semillas. Aquí confluyen todos los trabajos desde la poda y fertilización, el riego de mantenimiento, el estallicado, despunte o la vendimia en verde, con la magnífica aportación que nos ofrece el Calendario Cósmico que corrige y centra los procesos.
Qué maravilla verificar como nuestras uvas mantienen turgencia en veranos excesivamente calurosos, y luego somos capaces de encontrar en vinos de 8-10 años, tras estancia en barrica y botella, los frescos aromas que hubo en la piel de la uva.

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