VINOS ECOLÓGICOS

Motivaciones para proteger la Tierra y las Personas 

Nuestro compromiso es no usar sistemas o productos de síntesis que afecten a los seres vivos, contaminen el medio y limiten la biodiversidad en agricultura. Y realizar las prácticas que aseguren un mayor respeto hacia la naturalidad en la elaboración del vino que va a ir en beneficio de la calidad natural y también evitando todo tipo de efluentes contaminantes al medio.

La agricultura biológica o ecológica, ha sido desde el principio nuestro compromiso hacia la Tierra y la calidad de sus frutos. El respeto a la forma tradicional del viñedo es nuestra manera de huir de las altas productividades. Entender que elaborar vino debe tener algo alquímico, donde no todo es intervención, adición o modificación.

Nuestro objetivo es alcanzar pequeñas metas que hagan un modelo sostenible, que utilice fuentes alternativas de energía y de inputs que nos ayuden a una mejor eficiencia y sostenibilidad; en el que reutilicemos los subproductos del vino como fertilizantes; donde usemos la gravedad en los desplazamientos de las materias y el vino; donde ahorremos energía aprovechando el fresco de la cueva para acondicionar la temperatura de las tinajas; en el que evitemos la contaminación por el uso de sustancias y procesos agresivos, tóxicos y desnaturalizadores; donde empleemos estrategias comerciales con poca huella de carbono a través del uso de materiales y conceptos de uso del vino en grandes recipientes… en suma que colaboremos con el cuidado de nuestro planeta mediante nuestro trabajo en una economía circular.

La Agricultura Biológica o Ecológica

Esencialmente el uso de abonos químicos, que son solubles, propicia que la viña haga un consumo forzado que la induce a altas producciones pero acarrea metabolismos acelerados que impiden la elaboración de las sustancias que más interés tienen para nosotros: aromas y sabores, produciendo uvas insípidas, incapaces de dar vinos de aromas y sabores naturales.

Criar las viñas con fertilizantes naturales (composts elaborados con parte de nuestros mismos residuos de elaboración y el complemento de estiércoles ovinos) hace que no solo su producción sea equilibrada, sino que además tenga un equilibrio fisiológico esencial para su vigor y rusticidad.

Viñas sanas a las que con sustancias naturales, azufre y poco más, somos capaces de proteger eficazmente, premiándonos por su parte con magníficos frutos.

Estamos en un territorio propicio a buenas maduraciones, capaces de ofrecer tal complejidad de aromas naturales que hagan empalidecer levaduras seleccionadas y aromas foráneos.

Nuestro principal esfuerzo técnico se centra en propiciar esta maduración, equilibrando la de la pulpa con la de la piel o de las semillas. Aquí confluyen todos los trabajos desde la poda y fertilización, el riego de mantenimiento, el estallicado, despunte o la vendimia en verde, con la magnífica aportación que nos ofrece el Calendario Cósmico que corrige y centra los procesos.

Qué maravilla verificar como nuestras uvas mantienen turgencia en veranos excesivamente calurosos, y luego somos capaces de encontrar en vinos de 8-10 años, los frescos aromas que hubo en la piel de la uva.

Finca El Conuco_1.png

Finca%20El%20Corcobillo.png

El Terruño y el Viñedo

Estamos al borde de la gran planicie manchega, en una zona donde el paisaje va perdiendo paulatinamente su condición de llanura sin límites (La Mancha), convirtiéndose en un amplio valle flanqueado por terrenos de mayor altitud, cerros de naturaleza cuarcítica que sobresalen de las llanuras sedimentarias.

En este camino hacia el Sur por la Nacional IV, unos kilómetros antes de llegar a Valdepeñas encontraremos la finca "El Conuco", con una superficie de 39 hectáreas.

Suelos que proceden de materiales mesozoicos y terciarios de plataforma, de suaves ondulaciones sedimentarias constituidas por margas calcáreas, bajo las que aparece una capa de calizas blanco rosadas muy compactas en determinadas zonas.

Estos suelos de gran drenaje tienen en verano una gran reverberación por sus afloramientos calizos que facilitan una perfecta madurez y precocidad. Como todos buenos terruños viníferos los de "El Conuco" son pobres, y en ellos siempre se nos ofrece como un regalo de la naturaleza el verde de los viñedos en medio de la sequedad ambiental.

Las variedades antiguas son, la blanca Airén y la Tempranillo tinta, aquí llamada Cencibel, que es sin duda una de las mejores variedades españolas y que en estas tierras, si se la vendimia en la madurez, ofrece vinos aromáticos, complejos y aptos para vinos jóvenes o madurados en tinaja o barrica. En 1995 se plantó una gran viña de Macabeo y otra viña de Cabernet Sauvignon; y en 2000 se plantaron las viñas de Syrah, cuyos frutos son un extraordinario enriquecimiento de sensaciones mediterráneas a los vinos. Más recientemente hemos plantado Garnacha y Verdejo.

Otra finca está en el paraje "El Corcobillo", de 4´5 hectáreas, orientada al norte en terrenos de pendiente, arcillosos y con cantos rodados, llamados "rubiales", con un fuerte color rojo por los óxidos de hierro. Suelos fuertes, que mantienen las más viejas viñas de Tempranillo, con escasas producciones, de uno a dos kilogramos por cepa; viejas cepas de troncos retorcidos con un gran almacén de reservas y uvas de mucho extracto. Estas viñas están plantadas y conducidas en cepa baja, en "vaso", con el fin de respetar la magnífica adaptación que consiguieron a este clima seco y riguroso generaciones de agricultores.

Vendimiamos a mano, con selección de uva en campo.

Todas las viñas fueron plantadas en vaso a marco real y en gran parte han sido subidas a espaldera en el año 2014 y 2015, para facilitar los trabajos y vendimia.

http://labodegadelasestrellas.com